De ángeles
Sábado, 16 de Mayo de 2009 por Sara Domínguez
Llevo unos días pensando en escribir un pequeño post pero hasta hoy no me he puesto. No quiero dejar pasarla oportunidad de contaros algo que me ha pasado y que me ha hecho recordar y entender.
Hace unos días una amiga que está pasando por un mal momento me dijo que yo era “un ángel”. La historia es larga, pero intentaré que la entendais con unas pinceladas. Os preguntareis quizás qué tiene esto de especial, si es malo o bueno… y os diré que para mí, esa expresión que quizás pudiera haber pasado desapercibida, tiene mucha importancia.
No hace tantos años (o quizás sí, ahora que lo pienso… puede hacer 8 años, cómo pasa el tiempo!) me enamoré de una amiga y, como yo misma me negaba mis sentimientos, quise ser la mejor amiga del mundo (creo que esta historia la he contado ya alguna vez). Entonces quise ser su ángel, y ella decía que lo era. Aquel calificativo me llenaba de orgullo. Significa serlo todo por y para ella… claro que entonces no era capaz de entender que aquello significa no ser nada por ni para mí. Quería ser lo imposible, quería poder protegerla, ser única para ella, dejar de ser por completo egoísta. Llegué a hacer verdaderas tonterías (claro que eso sólo lo veo ahora). Bajé mi rendimiento en los estudios, hablaba menos con mis padres, dejé de arreglarme… todo para ser menos que ella, todo para que ella se sintiera más que yo. Parece una auténtica locura, de hecho era una autentica locura.
Aquel esfuerzo por dejar de ser humana me quemaba, me iba consumiendo. Nunca era suficiente, como ocurre con el peso, siempre quería ser más. Hasta llegué a creerme que era un objetivo alcanzable. Estaba tan equivocada… Aquel esfuerzo inútil fue un punto decisivo en la enfermedad. Aquello acabó por ser una tortura para mí y un sufrimiento también para ella.
Por eso cuando el otro día esta amiga me dijo que era un ángel por seguir apoyándola en un mal momento, me eché a temblar. No pude evitar acordarme de aquella época. No quiero ser el ángel de nadie. Ni lo soy, ni puedo, ni pretendo serlo. Si me dieran la posibilidad no dudaría en decir que no. Por eso le dije: “No, no soy ningún ángel, soy tu amiga, punto”.
Ahora me pregunto cómo durante tanto tiempo he luchado por ser la única para mis amigas. Se vive mucho mejor siendo una más, aportando un toque especial y diferente, como cada uno, sin más pretensiones. Por eso, también, lejos de sentirme orgullosa de ser el único apoyo de alguien, intento siempre que mis amigas puedan contar conmigo, pero que cuenten también con otras personas. Porque ni puedo ni quiero ser el apoyo indispensable de nadie. Nadie puede con esa carga sin sacrificar algo de sí mismo, y eso no merece la pena.
Puede parecer un tópico, pero acabas por entender que si tú no te das prioridad a ti mismo, si no te cuidas y te mimas, no puedes ayudar a nadie.
Cuando uno se enamora tiende a idealizar al otro, exaltando lo bueno y elidiendo lo malo. No sé dónde leí que cuando estás enamorado de verdad de alguien es cuando te enamoras de sus errores, aquellos que, aún sabiendo de ellos, los asumes y concibes en tu vida. La diferencia está en que para enamorarnos de nosotros mismos no servimos, porque no sabemos engañarnos. Al igual que para con el otro, has de reconocer tus defectos e incluso reírte de ellos.
La reflexión que realizas al final es más que necesaria. Nada de educación para la ciudadanía ni religión, en las escuelas debería haber una asignatura dedicada a la autoestima.
Un abrazo, Sara. Enhorabuena por tu blog, tan útil y necesario
No te esperaba por aquí, Juan. Un millón de gracias
Y sí, tantos tópicos sobre la autestima que son reales, alguien debería enseñarnos a querernos más.
Siempre es una alegría ver que has actualizado
En este caso te doy mi punto de vista, tienes algo de angelical que notamos todos los que te conocemos un poco. Pero estoy de acuerdo contigo en lo peligroso que es ser el único o más importante punto de apoyo de otra persona… a menos que la historia sea recíproca.
Lo que hiciste fue comportarte como una persona enamorada, lo que pasa es que como dices te negabas esos sentimientos. No tienes que tener miedo de volver a ser el ángel de alguien muy especial… porque la próxima vez serás también un ángel para tí misma
Suelo leer a todos, pero ¡sh!, ¡es un secreto!
Si tú lo dices, iMeMiNe, será verdad, estoy segura
Tranquilo, Juan, te guardo el secreto
Hola Sara, me gusta tu blog, escribes muy bien. Con este blog me siento un poco identificada, es verdad lo que dices “por y para ella”, aveces cuand hacemos amigos queremos ser como ellos; cuando nos decian las consequencias no les haciamos cosa, eremos egoistas, pero eso es la enfermedad. Espero q estes bien, y escribe pronto
Gracias, Cristina. Sí, estoy bien
Espero que tú también, y ya sabes que aquí siempre eres bien recibida.
Un besote,
Sara*
Me fascinais!! yo soy mucho mayor que vosotras (44) y aún estoy luchando y aprendiendo. Y si, es verdad, da terror cuando alguien te dice que eres especial, que eres diferente. Lo bonito es ser una pequeña parte de este mundo encantador, donde hay gente linda,
un beso
Muchas gracias Laila. Nunca hay que dejar de aprender (ni de luchar).
Un besazo!
Sara*