La suerte de una segunda oportunidad
Miércoles, 2 de Julio de 2008 por Sara Domínguez

Este post me resulta especialmente difícil de escribir… me lo he pensado mucho, pero finalmente me he decidido a compartir también esto con vosotr@s. Creo que es necesario que podáis haceros una idea de hasta qué punto algun@s de nosotr@s, l@s que hoy os escribimos desde la salud y la vida, estuvimos realmente hundidos hasta el fondo… Al menos a mí, cuando estaba mal, me costaba creer que quienes estaban de alta habían llegado a estar realmente mal…
Sólo quería deciros que podría no estar hoy aquí. Estaba tan cegada por la enfermedad que yo, que siempre había temido por mi vida a cada paso que daba, dejé de valorarla totalmente. Cuando estás mal, cuando la enfermedad te ha absorbido por completo, eres incapaz de valorar tu vida, de darte cuenta de que sólo hay una y de que por muy desesperados que estemos hay decisiones que no tienen vuelta atrás de ninguna de las maneras.
En mi “locura” (creo que no tiene otra palabra) deseaba estar a punto de morirme para sentir que había alguien a quien le importara lo suficiente como para pedirme que no me fuera, que me quedara a su lado. Quería conseguirlo yo, quería controlar si me moría o vivía, y sólo dejando de comer. No soportaba que la vida decidiera por mí y me creía que podía jugar a ser Dios y a ser más lista que la propia muerte.
Las cosas eran muy diferentes en realidad… Llegó un momento, después de tanto machacar mi cuerpo y después de un ingreso y bastantes idas y venidas a los hospitales, en el que era incapaz de pensar ni de entender nada… de verdad. Hay un tiempo de mi vida que casi no recuerdo. Comenzaron a subirme mucho la medicación, yo seguía vomitando, comiendo muy poco o dándome atracones… hasta que llegó un momento en el que mi cuerpo dijo: hasta aquí. La pura y triste realidad es que estuve 5 días en la UCI, sin saber muy bien dónde estaba porque me habían tenido que retirar la medicación de golpe, bastante sola (a esas alturas casi no había dejado a nadie a mi lado), llorando porque quería irme a casa y estar bien pero sin ser consciente de hasta qué punto podía no haber una segunda oportunidad.
Las cosas salieron bien, salí de allí y empecé a cuidarme más. Pero me duró poco… pronto vi que empezaba a decaer otra vez… y fue entonces cuando entré en el centro. Quizás, inconscientemente, aquello me había enseñado mucho, aunque no fuera suficiente como para vencer a la enfermedad, imaginad hasta qué punto es fuerte.
Hasta hace unos meses (3 años después de aquello) no me he dado cuenta de verdad de que la vida me ha dado una segunda oportunidad. Por eso me gustaría hacer un brindis por la vida hoy, por todos los que estamos aquí. Vuelve a darme mucho miedo la muerte, porque me gusta mi vida y porque me quiero.
Sara*
hola sara! sabes… me ha sido muy duro leer este blog pero…por otra parte me ha hecho pensar…yo me siento asi…estpy pasando por una recaida bastante fuerte y no paro de pesar que si me pasase algo quizas alguien vendria a decirme quedate conmigo… es algo macabro pero llegas un momento que valoras tan poco tu vida que buscas un pretexto alocado para encontrarle una razon al porque tu sigues aqui…
la vida a veces me parece dura, pero….hay que seguir adelante poque nosotras, aunque aveces no lo veamos, somos precisdibles para el mundo, para la familia y nos devemos una vida llena de alegrias…
adelante campeona!!
muchos besos desde triana
Un placer tener una trianera por aquí. ¿Estás recibiendo ayuda profesional? Por qué no te pasas por el centro ABB… se notas que tienes mucha fuerza y ganas… Puedes salir de esta, de verdad.
Un besazo enorme y muchísimas gracias,
Sara*
Por la vida!!! yo brindo contigo Sara, ha tantas cosas que merecen la pena y que nos hacen disfrutar todos los dias… los pequeños placeres, te acuerdas??!! hay miles cada dia…
Un besazo fuerte
Claro que me acuerdo de los pequeños placeres! Y vaya si los tengo en cuenta : )
Un besazo enorme
[...] destacar algunas entradas como una titulada “Qué me quitó la anorexia“, o “La suerte de una segunda oportunidad“, o otra que se llama [...]
Como siempre, genial post. Y muy inspirador. Ví el otro día en la tele que, efectivamente, quien lo ha pasado tan mal que termina por despreciar su vida cuando se recupera tiende a temer a la muerte. Es como un reflejo que queda, como una señal de alarma que parece que te dice “ahora aprovecha cada segundo porque podría ser el último”. Cuando haces caso a esa máxima el miedo también desaparece porque no tienes tiempo de temores mientras disfrutas de la VIDA
Que duro es verdad? Ver como el agua empieza a subir y a subir, mientras nos hundimos sin remedio. Que duro el enfrentarse a nosotros mismos… y sin embargo lo que más me impresiona de este post es la capacidad de superación y de entrega. El llamar las cosas por su nombre, el recordar que a pesar de nuestros altibajos, estamos vivos y debemos amarnos con locura.
Besitos
Sara yo ahora mismo estoy viviendo los dias como si fueran mis últimos días por miedo haacer una locura y todo por pensamientos que tengo en la cabeza y yo no quiero que pase eso, por que ahora es cuando estoy empezando a vivir la vida y a disfrutar de lo que es la vida y de la gente cosa que antes no tenía, pero tengo mucho miedo a que algún día pase y es una cosa que estoy ahora trabajando pero es muy duro todo esto.
Muchos besitos sara
Isabel… no vas a hacer nada si tu no quieres, y si te ves con posibilidades cuenta con quienes tienes a tu lado. Sé que es duro, pero merece tanto la pena que la opción es clara, no? De todas formas (y ojalá no me equivoque) quizás ahora mismo sea mayor tu miedo a hacer algo que la verdadera posibilidad de hacerlo, no crees? Yo sé que podría volver a tener en el futuro, ante una situación concreta, ganas de hacerme daño de nuevo… pero cuando llegue (si llega) estoy segura de que antes de hacer nada podré llamar a alguien y hartarme de llorar junto a esa persona.
Un besazo enorme.
Dhanaev y Marta, gracias por vuestros comentarios. He visto que son antiguos, se me pasaron por alto en su momento! : )
Besazos
Jo Sara, he vuelto a leer esta entrada y tengo los pelos como escarpias de pensar que a veces necesitamos perderlo todo para llegar a disfrutar de lo que tenemos. Me alegro mucho de que hayas tenido esa segunda oportunidad y de que la estés exprimiendo al máximo.
Un besito y ¡viva la vida!