Ayúdame, por favor.
Sábado, 15 de Noviembre de 2008 por sandraalonso
Hoy quiero hablaros sobre mi etapa en el centro, sobre los aspectos más importantes.
En primer lugar, en mi opinión, las personas con anorexia o bulimia que acuden a un psiquiatra en un hospital no obtienen resultados y pienso que es porque no tienen un grupo de autoayuda. El grupo de autoayuda fue la base de mi curación en el centro ABB además de querer salir claro está. Al ser chicas que pasan por lo mismo que tú te sientes comprendidas y a la vez ella saben todos los truquillos que usas para que la enfermedad se salga con la suya. Saben como te sientes y no se asustan por los pensamientos que puedas tener con la comida, el cuerpo, etc. Lo más importantes es contar todo lo que se te pasa por la cabeza porque esta es una forma de no quedártelo dentro. Ellas están ahí cada mañana para que le cuentes como te ha ido el día de ayer y a la vez tú también puedes ayudarlas a ellas independientemente de el tiempo que lleves en tratamiento. Cuesta mucho comprometerse con el grupo y no cumplir lo que te proponías porque sabes que ellas luchan cada día por comerse un plato de comida, por enfrentarse a dar su opinión, por superar un miedo. No se crea nadie que entre a este blog que ella está peor y que no la comprendo, porque aunque yo ahora hablo desde el positivismo y la curación, en su día tan solo unas miguitas de comida, un buche de agua o unas flexiones me tranquilizaban.
El grupo de autoayuda… compartes partes que no dejas salir a la luz con ella y creo que a lo largo del tiempo crean un detector “de estado”, sabes si llegas triste, de mal humor, cerradas, etc.
Recuerdo la primera vez que salí de casa, a la casa de una chica llamada Espe. Hacía poco había sufrido una pérdida importante y todo aquello junto con que solo llevaba tres meses de tratamiento, me removía muchas cosas. Me costaba muchísimo hablar de lo que me dolía y recuerdo que al cabo del fin de semana no le había contado nada. Igualmente me ayudó muchísimo. Primero porque sales a una casa en la que tú no controlas. Tienes que adaptarte a la comida y costumbres de esa familia, ven como actuas en tu casa y te ayudan en lo que no hagas bien porqe ella sabe las formas en la que te miras disimuladamente tal parte del cuerpo, hablas muchísimo sobre tus miedos y os ayudaís mutuamente porque ambas sabeís que es lo que os ayuda, y a la vez, al estar con una chica que lleva más tiempo en el centro y el verla mejor te dice que se puede salir y que puedes volver a hacer vida normal. Además a los padres les da tranquilidad el que sus hijas estén con personas que ya están mejor porque creen que esto las ayudará, lo que es cierto.
Al cabo del tiempo te ves tú en la situación de traer niñas a tu casa e intentar que no opinen, que lo pasen bien para que no piensen en el cuerpo, que salgan a comer fuera (que cuesta), que prueben comidas diferentes (porque muchas niñas manipulan a sus padres y ellos acaban guardando miedo, y oara que la niña no monte la de San Quintín hoy le ponemos lo que más le guste que es en realidad lo que más tranquilidad le da, algo ligerito), que se sientan comprendidas y contestes a sus preguntas, que vean el ámbiente de conversación en la mesa, y además, repito, esa vida de normalidad que es lo que se busca. Y normalidad no quiere decir rigidez porque yo sigo viendome más guapa con una ropa que creo que me hace mejor tipo y yo ahora elijo lo que me apetece comer y voy a una tienda y me pruebo la ropa sin miedo a saber cual es mi talla o soy yo la que propone salir a comer con mis amigas. Hay días mejores y días peores en que prefiero no hablar, pero hay una tranquilidad y un bienestar llenos de salud.
Cuando vas estando mejor es cuando te das cuenta de lo mal que estabas al principio. Porque van entrado chicas que físicamente están realmente mal, y psíquicamente porque a algunas les hablas y ni te escuchan, están en su mundo. Es una imagen realmente impactante, pero también lo sería en su momento verme a mí así. Es difícil ponerse en el lugar de la familia, ni tú llegaras a comprenderles totalmente a ellos(mi madre incluso guarda miedo aún), ni ellos a ti, pero te ves en la obligación de seguir tú vida y dejar esa etapa en el pasado porque has aprendido muchas cosas desde lo duro de la enfermedad y la experiencia que ahora, ni puedes ni te echarías atrás. Hay que vivir sin atormentarse en ello porque ¡Para una vez que se vive…! Aunque a veces si me pregunto en cómo lo vivieron algunas personas de mi alrededor, pero la verdad es que me inunda de felicidad el poder responderles de lo que me sucedía y de cómo he podido salir de ello. Y como dice mi madre, indudablemente ya estamos arraigadas a esta experiencia que nos haceprestar testimonía para ayudar a aquellas personas que lo han pasado tan mal como solo tú sabes. El cuerpo es muy sabio, y el que tanto bulímicas como anoréxicas comieramos lo mismo, unas para bajar de peso y otras para subir, es una prueba de que hay que comer de forma equilibrada y variada. Para que todo el funcionamiento del cuerpo vaya bien, desde la regla a tener energía, desde pensar a disfrutar.

Hoy me apetecía hablaros un poquito de mi hermano Gonzalo. Primero quiero que sepaís que es una persona que nunca ha dado una voz, es muy comprensivo, le gustan mucho los videojuegos y es desordenado,lo que a mi madre le disgusta, pero la dos coincidimos en una cosa: sea como sea él es feliz, respeta y le hace la vida agradable a los demás. Comparto muchos gustos con él y pasamos mucho tiempo juntos. Le he sentido cerca en la tristeza, con él me he sentido adulta, me he sentido niña, me he sentido afortunada y querida.
Releyendo algunos de mis poemas encontré unos versos libres que escribí poco antes de entrar en el centro. Por aquel entonces mi tía-hermana de mi madre- estaba mal con un cáncer que le habían detectado. Cuando releo estos versos soy incapaz de rememorar si los escribí para mí o para mi tía.
Desde que Sandra nació creído que se ha desarrollado en un ámbiente de ilusión, complicidad, familiar, de mucha motivación por tantas cosas que se pueden disfrutar y participar y sobre todo, de consideración a los demás humanos/as en las muchas y diversas circunstanciasque nos presenta la vida.
Fue cuando empecé a estar mal que comencé a escribir lo que sentía. La verdad es que estos poemas estaban escondidos en el baúl olvidado. Cuando me ofrecieron la oportunidad de hacer un blog en esta página web, respondí:-La verdad es que tengo muchas cosas escritas de cuando estaba mal que nunca he enseñado.

