Prisiones propias

Érase una vez, hace mucho tiempo, en un sitio no tan lejano, un prisionero. Digase de prisionero no aquel que ha sido encerrado por una justicia por un delito, sino aquel que se castiga a él mismo por lo que cree que és un error.

Ese joven, viejo ya de ánimos, llevaba 9 años en la misma cela, pequeña, oscura, sin nada en las paredes, tan sólo una colchon en el suelo que curiosamente se negaba a canviar.

Un día, el nuevo carce¨lero, joven y curioso, se acercó al verle allí sentado, y ingenuo; cómo sólo puede serlo un joven, preguntó:

- ¿Porqué nunca sales con tus compañeros al recreo? ¿A caso tienes miedo? ¿Te han amenazado tal vez?

Negó con la cabeza.¨

- No quiero salir,¿para qué? este es mi lugar.

El carcelero, sorprendido, respondió con otra pregunta:

- Entiendo. Pero entonces cual es el motivo de que pasando aquí el día, no decoras un poco tu cámara, te pones una cama, y tiras ese vieje colchón?

Los ojos del prisionero se llenaron de miedo. Cada vez se adentraba más en su celda, apartandose de la puerta y de él nuevo visitante.

- ¿Acaso no puedes hablar? Dime almenos tu nombre para poderme acordar.

- Me llamo prisionero.

Dicho esto, se metió bajo la manta del colchón.

 

 

 

Esa misma noche, el nuevo vigilante, le preguntó al viejo e antiguo instructor sobre ese extraño chico.

- ¿Cual fue el motivo de su cierre? Es acaso un asesino o un ladrón.

El viejo negó.

- Se encerró aqui a los 7 años, él mismo. Decia que ese era su sitio, y dónde queria estar. Desde ese momento, no ha vuelto a salir.

- Pero… no lo entiendo! Esta perdiendo su vida, lleva mas de 15 años sin salir!

- Es bien sencillo, tubo una vez miedo, tropezó y pensó que era porqué no conocia la calle. A partir de ese momento, el mundo le pareció tan peligroso, impredecible, díficil de controlar… que decidió entrar en su propia celda, conocida, monótona, y no mostrar ni su nombre ni sus gustos al resto del mundo, por miedo a su vulnerabilidad.

El carcelero entristeció ante semejante historia, y no podia evitar llorar cada dia al pasar delante la cela de ese chico.

Y pasaron los meses, y los años.

 

Y un día, el prisionero, tropezó con su mismo colchón, el de siempre, en el mismo sitio, el mismo lugar.

La caida fue tan grande, que cayó fuera de la cela, delante de la ventana y miró la ciudad.

Una sonrisa en sus labios, que inútil he sido, pensó. No puedo controlar una habitación pequeña, ni puedo controlar el mundo, pero que bonita debe ser la incerteza de cada día si en vez de entre estas paredes viejas, entre los árboles pudiera pasear.

 

No volvió nunca a la cela, y muchas veces volvió a tropezar, pero no le preocupaba, puesto que lo siguiente era volverse a levantar.

Érase una vez, un prisionero. Este se llamaba Marc

 

Marc.

 

Nuevos caminos

Esa lágrima derramada…

Ese viejo amor perdido…

El amigo que desapareció…

Esos malos momentos en los que querias desaparecer…

Ese extraño que pasó un dia, por tu lado, y tu sin darte cuenta, seguiste adelante…

El Sol de hoy, y el de antes de ayer, sin olvidar las últimas nuves del cielo.

 

Todos forman parte de tu pasado, echos, pensamientos, que han pasado y has perdido, que han quedado en la memoria, guardados…. dejalos descansar.

Esta entrada del blog se la dedico a una persona en especial, pero también a todos aquellos que cómo yo, pasaron por algo parecido, tal vez no era la misma situación, ni se parecia, pero si el mismo sentimiento.

Deja descansar tu pasado, pues allí siempre estará.

Mira hacia delante, o no verás el camino por el que andas. Disfruta del momento, de cada instante de la vida. Saborealos.

Haz lo que a ti te guste, sin miedo, sin temores ni verguenzas, simplemente, lánzate y lucha por eso, porque talvez la bela no podra iluminar tu enorme habitación oscura, pero si lo suficiente para hacer el siguiente paso hacia la puerta.

Lucha. Lucha. No hay perdedores… sólo los que no intentaron y los que vencieron, porqué sencillamente se atrevieron a intentarlo y ese riesgo fue lo que los llevó a SU victoria.

Llora, no hay nada malo en eso. La lagrima no es más que otra forma de dejar salir eso que tienes dentro guardado y  te pide salir.

pero despues,

 

no te olvides de sonreir.

 

 

;)

 

 

Marc

 

Se terminó

Se terminó.

Aceptaré cualquier oferta, sea cual sea, pues ya no me queda nada a perder.

¿Porqué soy tan débil?

Si es tan sencillo querer, porqué nadie lo hace conmigo, ni tan siquiera yo mismo?

Soy una caja vacia, un cuerpo sin contenido alguno, porqué la vaciaron poco a poco.

Sin familia,

Sin nadie que me quiera…

¿que me queda entonces?

Dejar pasar el tiempo.

No voy a querer nunca mas, no daré mi opinión, se terminó el llorar. Pienso ser un autómata, una máquina que hará lo que los demás quieran sin preguntar. 

Se terminó.

Fin.

Creí en la magia, hasta que esta mató al mago.

Viviré en un cuerpo que no me gusta, acutaré como si de un títere se tratara, pero la obra, esta vez, no terminará hasta la muerte.


11 de marzo del 2008

 

Cuando veo ahora estos textos, estas palabras, se me ponen los pelos de punta. Tan abajo llegué?

¿Tan larga mi caida? Y sin embargo…. ¿tanto me he levantado?

Tenia miedo a caer y por eso no saltaba. Tenia miedo a crecer y por eso lo negaba. Miedos, odio…. no habia espacio para la felicidad.

Escribia, pero no me conocia.

Tan sólo mi dolor hablaba, olvidando lo que me hacia feliz, que en ese momento para mi no era nada, y que sin embargo ahora es tanto….

Veo el tren que se acerca ahora al anden, un tren de nuevas oportunidades y sonrio.

 

Porque me quiero. Y si. Se terminó. Se terminó el darse por vencido, el querer estar vacio…

Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser auténtico, puedo ser verdadero.

 

Puedo ser yo.

 

 

¿no te da Verguenza?

No será ni ha sido la primera vez que alguien, al saber que tengo un transtorno alimentario, me responden:

- ¿No te da verguenza contarlo y que la gente lo sepa?

De echo yo, durante un tiempo, pensé lo mismo. Ya de por si,  está enfermedad, es tratada muchas veces en la sociedad cómo algo casi voluntario, y eso me hacia sentir muy extraño, más aún de lo que me sentia, cómo si andara en un mundo, en el cual todos fueran iguales; menos yo. Y sinceramente, al ser un chico, y cuando me diagnosticaron este transtorno, mi sentimiento fue de frustración y verguenza personal. Esto era una enfermedad de chicas según muchos decian, de gente que se pasaba el dia mirandose, que queria ser el más guapo de todos, que eran superficiales…. y yo? metido en eso? ¿Yo? Precisamente nunca me habia considerado guapo, de echo me he hecho asco durante buena parte de mi vida, y mucho menos, he sido una persona superficial. Sin embargo, ya con mi sentimiento de un ser raro, algo extraño, que no encajaba en ese rompecabezas llamado mundo, de golpe; aún era más extraño.

De echo, durante un tiempo, lo tube en secreto con mis amigos, pensando que no se darian cuenta; irónico, pues ellos, siempre terminan dandose cuenta antes que tú.

La cuestión esque, cuando ingrese en el primer hospital de dia, todo eran chicas. Todo chicas, y yo. ¿Que hago aquí?!? Me preguntaba… Porqué he terminado así? Me daba verguenza aceptarlo.

Pero a poco a poco, este sentimiento, gracias a mis amigos, compañeros, familiares…. fue más levadero, hasta desaparecer. No debia arrepentirme de nada. Es una enfermedad. ¿A caso el enfermo de cáncer tiene algo de culpa de su enfermedad? ¿Debe tener veguenza un minsuválido? Yo no habia elegido este camino, pero simplemente, este fue el que se me presento delante, y que en ese momento pensé, que era el mejor (y talvez el único).

Y ahora…. tengo que tener verguenza? Esta claro que no anunciaré ni iré con una camiseta infromando al mundo, pero, si preguntan, y quiero o considero que se lo puedo decir; lo diré.

Porqué cómo una vez escribí;

Reconocer la caida, es el primer paso para levantarse.

Marc;

Mi primer post

Me gustaria empezar con un cuento, que escribí hace ya unas semanas, pero, cada vez que lo leo, me doy cuenta de que no hablo del pasado, ni tan siquiera de un futuro, sino del presente:

Andando por la calle, entre arboles de extrañas formas, parecidos a otros objetos, participes del paisaje, me encuentro, un dia cualquiera; el miedo.

Me pauso delante, por un instante, dispuesto ha hablar.
 
- Buenos dias, si esque usted lo puede tener claro.
- De momento Buenos dias Marc, de momento. ¿Acaso sabes lo que puede suceder? ¿Cuantas desgracias en un instante? ¿en un segundo? - Me dijo riendo.
- Razón tienes, pero así mismo, tambien pueden ocurrir cosas buenas, esas pequeñas ilusiones que me hacen tan feliz.
- Hmm, podria ser… pero ¿Te arriesgarás? ¿Harás el paso hacia delante? ¿Te dejaras caer en la nada con la posiblidad de perder lo poco que tienes? ¿ De que tus pesadillas se hagan realidad?
 
El combate parecia dificl, estaba reñido.
Yo, para que mentir, tenia y tengo muchos miedos, y si estos se cumplieran…. no sabria que hacer.
 
- Supongamos que usted tiene razón - Siempre debes respetar al miedo, pues ignorarlo o hacerlo pequeño seria un error que lo haria aún más grande - y que todo sale mal, y caigo.
- Si, seguro, és fácil que te ocurra.
- Pues entonces, me levantaré. Me limpiaré las rodillas de arena, y seguiré adelante.
- ¿Y si vuelves a caer?
- ¿No es senzillo? Me volveré a levantar.
- Si. Dicho así parece muy fácil, pero nunca olvides que soy el miedo, eso que más temes, ese pavor que sientes, el echo que menos deseas que ocurra.
 
Empezé a dubtar. A tener miedo.
Pero entonces pensé, un momento… porquè ese ser, tan poderoso, llevaba esa armadura tan pesada, tan oscura y misteriosa, que nunca dejaba ver en su interior?

Lo entendí.
 
- ¿Sabes que? Me da igual. Me da absolutamente igual que seas mis peores miedos, porqué tú, tú; …. tú tambien tienes miedo!
- ¡De dónde sacas esto!
- ¿Acaso si no tubieras miedo, llevarias esta pesada armadura? Tienes miedos, y es más, las conozco.
Tienes miedo a desaparecer, a pasar desapercivido, a sentirte inferior… tienes miedo al olvido. Cómo todo el mundo.
Cómo yo.
Y eso te hace muy humano. Demasiado para ti. Porqué tú, tienes miedo a ser humano, a tus virtudes y defectos, por eso, te resignas a lo negativo.
- ¡No sabes lo que dices! Tan siquiera me conoces.
- ¡Que no te conozco? Claro que te conozco. Yo te cree. Tú me acompañaste durante este camino hasta ahora, desde el primer dia, minuto e instante. Pero ahora, ya no. No te necesito.
 
Y el miedo, desapareció
 
Seguí entre los no tan misteriosos árboles.
 
Nose si entendereis de que hos hablo, tan siquiera si os identificareis, pero mientras leais esto, si se os remueve algo por dentro, un pensamiento, o aun mejor! un sentimiento… esto sin duda, habrá servido en ti.