El otro yo también soy yo
Domingo, 16 de Noviembre de 2008 por cristinagonzalez
Hola ciberespacio. Aquí ando de nuevo. Quería compartir con vosotros mis logros, que sigo haciéndolos. Con esfuerzo pero con resultados positivos, que es lo importante. He pasado en las últimas semanas problemillas con la comidad, aunque me avergüece en cierta manera contarlo porque ya son tres años de tratamiento y me gustaría que el fantasma no estuviera. Pero está. Viene al cuento aquí el título del post. Y es que ese otro yo también soy yo. La que acaba recurriendo a satisfacerse con la comida para tapar otras insatisfaciones más profundas que tienen que ver con mi vida, con mi día a día, con el que sigo siendo muy crítica. No es que me haya dado atracones, pero sí me he permitido descuidarme más de la cuenta. Un juego muy peligros para el que hay que estar muy alerta. Ahora lo estoy. Es parte de la curación, caer y recomponerte. Sacudirte de encima el polvo de la chaqueta y seguir con la frente bien alta, porque el camino andado no lo vas a desandar. Tienes que repetírtelo una y otra vez… Así que ahora estoy en la fase de mimarme, que me gusta, aunque a veces se convierte en una cuesta arriba porque es más cómoda, al menos al momento, la pose de mártir y triste, de nadie me quiere, nadie me cuida, me tiro en el sofá. Pero con el tiempo te das cuenta de que eso no funciona. Antes tampoco, porque te hace sentirte fatal a la larga, pero ahora menos. Ya has descubierto tus cartas, a tí misma la primera, y sabes que eso es pan para hoy y hambre para mañana. Hay que mirar alrededor y buscar la belleza en las pequeñas cosas: una película, una conversación con alguien, un abrazo de tu pareja. Y eso te da gasolina para dejar de mirarte el ombligo negativo por un rato largo. Ahí estoy yo. Buscando mis rincones en mis días frenéticos, en los que no tengo tiempo para nada que no sea obligaciones. Hay que librar minutos para las devociones y para nosotros. Que ya está bien de sufrir. Así que en esas ando. No dejándome llevar por el otro yo que también soy yo… Aprendiendo a convivir con él sin que gane la batalla. Besos

